Ayuda para las tareas diarias, asistente personal TaskRabbit

Mirar al extranjero para copiar aquello que funciona es siempre una buena idea. Como una buena idea es crear una empresa que ayude a hacer de todo a todo el mundo.

Mirar al extranjero para copiar aquello que funciona es siempre una buena idea. Como una buena idea es crear una empresa que ayude a hacer de todo a todo el mundo.

Si nos ponemos a hacer cuentas, veremos que buena parte del día, mucho más de lo que nos creemos, se nos va en hacer cosas cotidianas, en pequeñas obligaciones diarias o al menos periódicas que nos van quitando tiempo de aquí y de allá y que se convierten en una preocupación más importante de lo que parece. Sí es cierto que hay mil y una posibilidades de ayuda para cada tarea particular, pero lo que hasta ahora nadie había pensado hasta ahora, o al menos no con éxito, es en crear una empresa para ayudarnos a todo: eso es TaskRabbit. Aún no está disponible en España, y precisamente por eso os lo presentamos, para que toméis ideas de un posible negocio triunfal.

Tanto si queremos que nos traigan comida a domicilio, limpiar nuestra casa, hacer un recado en la calle, enviar un paquete… Para lo que necesitemos, solo tenemos que pedírselo a esta empresa, dar nuestros datos (que mediante base de datos solo hará falta que los demos una vez por cada nueva dirección) y ellos se encargan de buscarnos a un profesional del ramo competente para solucionarnos el problema en el tiempo que pidamos que sea solucionado. Es decir, por un lado nos soluciona a nosotros la vida, y por otro da trabajo a muchos profesionales que probablemente de otra manera no lo tendrían: repartidores, mecánicos, fontaneros, carpinteros…

La clave del negocio está en saber calibrar bien los precios: por un lado, el cliente final nunca pagará mucho dinero por un intermediario, pues hablamos de cosas que uno puede hacer, pero que le da simplemente pereza. Por otro los profesionales tampoco querrán pagar para estar en la ‘lista de profesionales’ a los que TaskRabbit llama hasta no ver que efectivamente eso le reporta nuevos clientes. Es decir, al principio ha de ser, como de hecho fue, un servicio gratuito, para poco a poco dar características premium o ir exigiendo una cuota o porcentaje de ganancias a las empresas.