Ventanilla única del ICEX para empresas españolas en el exterior

Salir fuera para vender es hoy más que una buena opción, una necesidad. Y para que sea más fácil, toda la burocracia necesaria se va a centralizar en el ICEX.

Salir fuera para vender es hoy más que una buena opción, una necesidad. Y para que sea más fácil, toda la burocracia necesaria se va a centralizar en el ICEX.

La OCDE, ese club de países ricos, cada poco nos atiza presentando un informe en el que se define a España como uno de los países con peores perspectivas para abrir una empresa, por lo lento de su burocracia y lo costoso de los trámites. Hasta ahora, ese mal endémico también se contagiaba a nuestra presencia en el exterior, con unas empresas españolas que se veían lastradas al externalizar su oferta por una maremagnum de obligaciones repartidas entre comunidades autónomas, Ministerio de Economía, Cámaras de Comercio… Ahora será el ICEX, el Instituto de Comercio Exterior, dependiente del Ministerio de Economía, quien reunirá en una sola puerta todas las preguntas y necesidades que encontrará nuestra empresa al salir fuera de nuestras fronteras.

Para ello, el Plan Nacional de Reformas creará una Agencia Nacional de Internacionalización (valga la contradicción) a través de la fusión de dos actuales empresas públicas como son la CECO (Centro de Estudios Comerciales y Económicos) y España Expansión Exterior, centrada en la recogida de datos para informes y el asesoramiento sobre el terreno. Invest In Spain, otra marca pública, ya se ha fusionado con el ICEX, destinatario final de todas estas empresas hasta ahora dispersas y creador de un prestigioso programa de becas con su nombre y a su cargo. A mediados de 2013, ya entonces con una ley que lo ampare, el ICEX debe ser el único ente público dedicado a la internacionalización de la empresa española. La ventanilla única de internacionalización, se llamará.

Además, salvo Andalucía, País Vasco y Cataluña, el resto de CCAA han integrado sus oficinas comerciales exteriores en las del ICEX. En este sentido, las cámaras de comercio quedarían como un intermediario entre las comunidades autónomas y el propio ICEX, pero ya sin voz ni voto en el exterior, donde insistimos deberá ser el ICEX el único ente público presente. La idea es que un empresario no tenga que ir a más de un sitio desde el momento en que empieza a pensar a salir al exterior y el momento en que empieza a vender sus productos fuera.