Capitalizar la prestación por desempleo, emprender con el paro

Convertirnos en empresario estando en paro es posible, pero sabiendo que dejaremos de cobrar la prestación. Una buena opción, pero que conlleva riesgos evidentes.

Convertirnos en empresario estando en paro es posible, pero sabiendo que dejaremos de cobrar la prestación. Una buena opción, pero que conlleva riesgos evidentes.

Emprender cada vez es más difícil. Y cada vez hay más parados. Que estos dos extremos se tocaran, era solo cuestión de tiempo. Se puede hacer desde tiempos inmemoriales, pero es ahora con la crisis y la agudización de ingenio que esto conlleva cuando se ha puesto de moda la capitalización de la prestación por desempleo. Básicamente, consiste en no cobrar nuestra prestación (y/o cuotas a la seguridad social) y a cambio que el Estado nos pague la financiación necesaria para emprender un negocio por cuenta propia. Todo lo gestiona el propio (antiguo) INEM. Veamos qué requisitos tiene:

  • Tener al menos 3 mensualidades de paro pendientes de cobro (es decir, que nos quede al menos un trimestre de paro).
  • Se puede pedir desde el mismo momento en que formalizamos nuestra petición de paro.
  • Iniciar un negocio por cuenta propia o incluirnos en una cooperativa en el plazo máximo de un mes desde que cobramos nuestra capitalización.
  • No haber utilizado esta fórmula durante los 4 años anteriores para otro proyecto.
  • Hay que sopesar el hecho de que, de esa capitalización, debe quedarnos al menos una cantidad que podamos destinar a nuestro propio sueldo una vez eche a andar la empresa, sino queremos ver cómo somos empresarios quizá de éxito pero no llegamos a final de mes, pues no cobraremos paro.
  • Se debe pedir que la cuota de autónomos necesaria para emprender se nos descuente de esa capitalización mensualmente.

Los pros de esta opción son evidentes: poner el dinero a trabajar, asegurarnos que no maltgastamos ni un euro y desgravarnos en lo que corresponda por ser empresarios. Pero los contras son tan importantes como dejar de percibir la propia prestación, por lo que debemos sopesar muy bien si esta es la opción que queremos y podemos afrontar.