Cómo abrir un plan de pensiones en el extranjero

Vivir fuera es hoy casi una obligación si queremos trabajar, pero además es un quebradero de cabeza a la hora de buscar desgravaciones fiscales en España o en el país de destino.

Vivir fuera es hoy casi una obligación si queremos trabajar, pero además es un quebradero de cabeza a la hora de buscar desgravaciones fiscales en España o en el país de destino.

Trabajar en el extranjero hoy es una opción cada vez más apetecible, y no porque no nos guste vivir en España, sino porque aquí no hay trabajo. Una vez instalados en el extranjero y ganando dinero en otra divisa, o al menos sujetos a otro régimen fiscal, llega la gran pregunta: ¿qué hago con mis ahorros?

En muchos casos, llegados como estamos a final de año, la respuesta es inmediata: abrirme o aportar dinero a mi plan de pensiones. Eso está muy bien porque desgrava, pero ojo si trabajamos fuera, pues las desgravaciones fiscales siempre se aplican sobre el total de impuestos pagados en el periodo, nunca nos darán más. Es decir, que si un plan de pensiones nos permite desgravarnos 2.000 euros en un año pero durante ese año solo hemos pagado 1.800 euros en concepto de IRPF, en nuestra Declaración de la Renta solo nos saldrá a devolver, como mucho, esos 1.800 euros, nunca más. Esto es especialmente importante tenerlo en cuenta cuando estamos viviendo en el extranjero, pues en ese caso lo normal es que no estemos cotizando, pagando impuestos, en España. Esto hará imposible que nos podamos desgravar por un plan de pensiones en España, por lo que deberemos no abrirlo o dejar de ingresar dinero en él si ya lo tenemos abierto.

Como sustitutivo, la mejor opción es abrirnos un plan de pensiones o similares en el extranjero, pero siempre y cuando el producto que contratemos no esté vetado hasta nuestra jubilación o condicoinado a alguna cuestión particular, pues entonces nos encontraremos en la misma situación que con un plan español viviendo fuera: cuando volvamos a España, este producto contratado en el extranjero dejará de darnos réditos el día en que volvamos a España. Por otro lado, deberemos tener en cuenta que, aunque trabajar en el extranjero suele ser siempre muy apetecible a nivel fiscal por renta, hay países con impuestos sobre el capital. Esto quiere decir que tendremos que pagar impuestos no solo por lo generado en el país en cuestión en el que vivamos, sino por todo nuestro patrimonio, aunque esté en España y coticemos por él también aquí. Como siempre, lo mejor que podemos hacer es informarnos bien para no tener sorpresas desagradables.