Cómo negociar condiciones laborales, salarios y bonus

Negociar es la única solución posible ante la posibilidad de despidos. Lo que hoy es un sacrificio para nosotros puede ser nuestra salvación en un futuro.

Negociar es la única solución posible ante la posibilidad de despidos. Lo que hoy es un sacrificio para nosotros puede ser nuestra salvación en un futuro.

La crisis ha hecho ser más imaginativos a los empresarios, y también a los empleados, para evitar despidos a cambio de ceder en condiciones de trabajo. Dado que cada vez es más difícil encontrar y conservar el empleo, el objetivo que estamos empezando a comprender en España es largamente utilizado ya en países como Alemania o Francia: cobrar menos para que todos sigamos trabajando en vez de cobrar lo mismo pero que cada vez trabajen menos. Hay algunos puntos que siempre son discutibles, y que conviene saber cómo discutir.

La congelación salarial será, en el mejor de los casos, la política a seguir en la práctica totalidad de las empresas en España durante el próximo año (como mínimo). Y con la nueva ley laboral en la mano podemos dar gracias, pues las opciones que da a una empresa para que despidan son amplísimas, simplemente basándose en unas cifras negativas de negocio que a buen seguro la gran mayoría de empresas podrán presentar durante el próximo ejercicio, basadas además como han de estar en los ejercicios anteriores, por tanto los de la más oscura crisis dicen que jamás vista. Así las cosas, la mejor opción es convertir una parte de tu salario fijo en variable, ya sea por objetivos de la empresa en su conjunto (menos recomendable) o de tu desempeño profesional individual (más recomendable por cuanto solo dependerás de ti para conseguir esos objetivos). Es decir, cobraremos menos mes a mes, pero finalizado el ejercicio podremos cobrar más de lo que cobraríamos con congelación de sueldo gracias a que hemos tenido un desempeño que además repercute en mejore números para la empresa. Todos ganan, y además se pueden implantar objetivos parciales trimestrales o semestrales, por ejemplo. Eso sí, deben estar especificados en contrato, de lo contrario estaremos ante el típico bonus indefinido que estos tiempos tanto se ha resentido.

Otra opción cada vez vista con mejores ojos es la reducción de jornada. Esto es bueno para la empresa no solo porque nos pagará menos en neto, sino porque también se ahorrará cuotas de seguridad social. Esto ha de ir emparejado, eso sí, con la promesa por escrito de que una vez que la empresa remonte y obtenga beneficios de nuevo, éstos se repartirán entre los trabajadores, compensando así la bajada salarial que implica la reducción de jornada.