¿Debo pagar impuestos por un préstamo familiar sin intereses?

Los préstamos familiares son cada vez más comunes ante las dificultades para conseguir financiación. Pero debemos cumplir ciertos requisitos para que Hacienda no nos reclame una parte.

Los préstamos familiares son cada vez más comunes ante las dificultades para conseguir financiación. Pero debemos cumplir ciertos requisitos para que Hacienda no nos reclame una parte.

Lo de comprarse un coche o una vivienda, o incluso un ordenador si me apuras, está cada vez más complicado. Y no porque no sigan siendo imprescindibles esos bienes, sino porque ni tenemos el dinero disponible para comprarlos de una sola vez, ni los bancos nos prestan lo que necesitamos para comprarlos. Y El Corte Inglés no los financia sin intereses, claro.

Así las cosas, cada vez son más las personas que recurren a los ahorros familiares para hacer frente a estas compras de bastante dinero. Por un lado, los familiares se ahorran la ‘incertidumbre’ que rodea al sector financiero últimamente e invierten su dinero en la economía real, en algo tangible. Por otro lado, los compradores consiguen de una tacada el dinero necesario para hacer frente a esa compra que tanto necesitan y se ahorra pagar los intereses. Porque ahí está la gran idea: firmar un contrato privado sin intereses. Pero, ¿cómo legalizamos eso?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que si una persona le cede dinero a otra sin especificar porqué ni cómo, para Hacienda eso constituirá una donación en vida, y por tanto estará gravado con el 15% del impuesto correspondiente. Es decir, si nos prestan 100, para Hacieda es como si nos los hubieran regalado, así que nos reclamará 15. Por ello debemos firmar un contrato privado en el que se especifique que el dinero traspasado es un préstamo, no una donación a fondo perdido, y también especificar que se presta sin intereses, puesto que si este extremo no quedara claro para Hacienda sería un préstamo a tipo de interés de mercado, y por ello el prestamista tendría que declarar unos rendimientos del capital que en realidad no estaría recibiendo. Una vez formalizado el contrato en privado, toca firmarlo por todas las partes y entregarlo en Hacienda junto con el modelo 600 (te lo darán en Hacienda, no preocuparse) bien completado. Si además el préstamo se destina a compra de vivienda, cosa de lo más habitual, ya solo queda ir devolviendo el préstamo para poder desgravarnos en la Declaración de la Renta (los beneficiarios) como si de cualquier otro tipo de préstamo hipotecario se tratara.