Organizar cenas de navidad para empresas baratas

No comer un día con los compañeros por navidad puede ser barato, pero también puede ser una oportunidad perdida para hacer negocio. Hay opciones baratas que impiden que muera esta tradición.

No comer un día con los compañeros por navidad puede ser barato, pero también puede ser una oportunidad perdida para hacer negocio. Hay opciones baratas que impiden que muera esta tradición.

Hace tiempo que venimos insistiendo en una máxima que siempre se cumple: lo barato suele salir caro. Los detalles son otro ejemplo. Las cenas o comidas de navidad (y las cestas de navidad) son un capricho que no tiene porqué salir tan caro como pensamos, y que en todo caso hace grupo, crea buen ambiente y mejora las expectativas de futuro de la empresa. No debemos tirar la casa por la ventana, pero este tipo de detalles suman como intangibles que a la larga se notan.

Lo primero de lo que tenemos que alegrarnos es de que las cenas de empresa navideñas ya no sean un negocio redondo para los restauradores gracias al cual se aprovechan de nosotros. Los precios de estas celebraciones han bajado un 25% en los últimos 4 años, al mismo ritmo seguramente del número de empresas que se han dejado de permitir ese lujo. Una vez alegrados de este dato, otros detalles han de tenerse en cuenta, como pedir una primera copa incluida en la comida o cena. Antes no se hacía, porque daba igual irse a otro local y pagar allí las copas correspondientes, pero ahora los restaurantes acceden a meter en el menú una primera copa gratis. Tú ganas esa copa y los restaurantes ganan que quizá esa primera copa traiga otras aparejadas… Otra idea es optar por menú básico, típico menú del día, en lugar de un menú de fiesta, siempre más caro. Al final lo importante es compartir una mesa entre todos, no es tan decisivo si comemos pollo en vez de besugo.

La idea más arriesgada, pero normalmente más barata, es hacer una comida en la propia empresa, con un equipo de cátering contratado para la ocasión o, en plan economía de guerra, aportando cada empleado un plato típico de su región cara a la navidad. Eso sí, con esta opción perdemos el encanto de compartir un lugar diferente al habitual con nuestros compañeros, otro punto a favor de las comidas de navidad, y sobre todo debemos tener en cuenta que la relación entre los comensales ha de ser fuerte, porque sino corremos el riesgo de que la comida navideña termine en batalla campal.