Qué son las Sociedades Anónimas Cotizadas de Inversión en el Mercado Inmobiliario, Socimi

Invertir en vivienda puede volver a ser rentable, pero además ahora pretenden que sea una inversión a largo plazo, estructural y no especulativa como solía ser.

Invertir en vivienda puede volver a ser rentable, pero además ahora pretenden que sea una inversión a largo plazo, estructural y no especulativa como solía ser.

En este país el ladrillo ha sido siempre un problema, una manera de especular, una mala noticia. En tiempos fue una forma de ganar mucho dinero que luego rápidamente se esfumó. Pero nunca ha sido un producto regulado para inversión sostenible. Han habido intentos, pero parece que ahora las noticias van en serio.

En muchos países extranjeros, especialmente anglosajones, existen las llamadas Reits: Real Estate Investment Trusts. Es lo que se llama un vehículo de inversión inmobiliaria. Estas sociedades se dedican a gestionar inmuebles casi siempre en alquiler, y según los nuevos presupuestos de 2013, estarán exentos completamente a la hora de pagar el impuesto de sociedades, una novedad que los hace por fin apetecibles para grandes y pequeños inversores, cosa que no pasaba con anteriores intentos de establecer estos Socimi. Eso sí, para evitar fuga de capitales y animar a los paraísos fiscales, este extremo solo entrará en vigor para aquellos que tributen al menos un 10% en sus países de origen. En el caso de los que tributen en España este requisito se cumplirá sin problema alguno, por lo que con esta medida incluso hay quien dice que podrían atraerse capitales a España. Otra de las características que deberá cumplir todo aquel que quiera montar o entrar en una Socimi es que ésta cotice, pero no en la Bolsa cómúnk sino en el Mercado Alternativo Bursátil (más conocido como MAB), mucho más asequible que el parquet de toda la vida. Esto hará obligatorio también que cada Socimi tenga su asesor profesional.

La rentabilidad será sin duda su gran atractivo, pues por ley estarán obligadas a repartir dividiendos por al menos el 80% de los resultados obtenidos a partir de rentas, así como el 50% mínimo del beneficio por ventas y la totalidad del resto de resultados a final de ejercicio. Lo dicho, por fin podemos empezar a mirar a la vivienda no como a la oveja negra, sino como a una inversión organizada y controlada.