Cómo esquivar la limitación del Banco de España a los depósitos

Los depósitos a plazo fijo están obligados a no ser ya tan rentables. La culpa la tiene el Banco de España, la solución, nosotros y nuestros ahorrillos.

Los depósitos a plazo fijo están obligados a no ser ya tan rentables. La culpa la tiene el Banco de España, la solución, nosotros y nuestros ahorrillos.

Se acabó la fiesta. O mejor dicho, la guerra del pasivo, que tan buenas rentabilidades nos había dado por nuestros depósitos a plazo fijo durante los últimos meses. Con la excusa de que así fluirá más el crédito a las pymes, el Banco de España (primero de forma sibilina y ahora parece que ya de forma oficial) ha prohibido a los bancos que ofrezcan una rentabilidad por encima del 3%, y ha aconsejado que la rentabilidad ofrecida por los depósitos a plazo fijo vaya del 1,75% hasta el 2,75% como máximo, en el primer caso para depósitos de menos de un año y en el caso superior para depósitos con un plazo de al menos un año, o superior. Peor es el panorama para las cuentas a la vista, que no deberán pasar del 1,25%

Esta limitación probablemente no la veamos en ninguna nota oficial, pero forma parte de las condiciones que Europa nos puso en el MoU (Memorandum of Understanding, Memorando de Entendimiento, no el entrenador del Real Madrid). Por ello, todo banco español no solo nacionalizado, sino incluso los solo supervisados, deberán cumplir esta cláusula no escrita. Entró en vigor para todos los depósitos firmados a partir del 1 de enero de este 2013, y las penalizaciones son considerables, por lo que no se espera rebeldía.

Pagarés bancarios, bonos y seguros también tienen ahora limitaciones, y en general cualquier producto destinado al cliente minorista. Esto nos debe hacer tener en cuenta que, si la inflación sigue en los límites actuales que superan el 2%, contratar uno de estos productos financieros supone perder dinero, perder poder adquisitivo. Cuando nos venza el depósito, en poder de compra tendremos menos del que teníamos. Así las cosas, la mejor solución es olvidarse del banco para invertir, y hacerlo en otras opciones más rentables y también seguras como bonos del Estado, planes de pensiones remunerados u operaciones destinadas a la desgravación fiscal… o guardarlo en una caja fuerte. Más seguro, imposible.