Tarifa plana para cotizaciones de emprendedores

El Gobierno sacará a la luz en breve una serie de medidas para incentivar a los jóvenes españoles a que se hagan empresarios. Buena falta nos hace si queremos salir de la crisis.

El Gobierno sacará a la luz en breve una serie de medidas para incentivar a los jóvenes españoles a que se hagan empresarios. Buena falta nos hace si queremos salir de la crisis.

De todo es sabido que no fluye el crédito, y que lo que no deja de fluir son los impuestos, en una de las paradojas que más quejas está creando entre la población en general, pero muy especialmente entre los empresarios. También es de todos sabido que los empresarios cada vez pagan más e ingresan menos, lo que a menudo lleva o a cerrar la empresa, con el consiguiente aumento del paro, o a no contratar a nadie más por miedo a los gastos asociados a la contratación, con la consiguiente no rebaja del paro. Parece que el Gobierno se va a dar por aludido. Los emprendedores pueden dejar de ser una especie en peligro de extinción.

La idea (que se convertirá en normativa porque sale del Gobierno, y para eso tienen mayoría absoluta) consiste en crear una tarifa plana de 50 euros al mes de cotización total para emprendedores jóvenes de menos de 30 años. Además, durante dos años se aplicarán también descuentos del 20% en el montante correspondiente de sus cotizaciones para jóvenes de menos de 30 años en el caso de los hombres y de menos de 35 años en el caso de las mujeres, que creen un nuevo negocio.

Además de esta medida bomba, parece que deberemos saludar con alegría otras medidas como la supresión de la obligación de pagar IVA para las empresas hasta que no cobren el montante del que sale el IVA en cuestión, y una mejora de las condiciones de exportación para pymes. Todo esto se debe sumar a la Ley de unificación del mercado interior, es decir, la recién aprobada fusión de las trabas burocráticas que hasta ahora hacían de vender mercancías en distintas comunidades autónomas españolas un calvario de papeleos, impuestos y reglamentaciones. Igual que damos collejas a los dirigentes cuando se las merecen, también debemos anunciar las buenas nuevas. Que pocas, pero parece que también las habrá.