Cómo afrontar un ERE, derechos laborales en Expedientes de Regulación de Empleo

Los ERE siguen lamentablemente a la orden del día. Saber qué debemos hacer si nos toca esa desagradable situación es clave. Tomemos nota y reclamemos sin piedad.

Los ERE siguen lamentablemente a la orden del día. Saber qué debemos hacer si nos toca esa desagradable situación es clave. Tomemos nota y reclamemos sin piedad.

Está más de moda que Messi. Por mucho que digan algunos que la nueva política laboral ha aminorado el ritmo de despidos, que ahora se negocio antes de despedir bla, bla, bla, lo cierto es que cada día más personas se enfrentan a la dura realidad de un Expediente de Regulación de Empleo, el temido ERE. Es la primera puerta de salida que encuentran las empresas para sus crisis particulares. Y hay cosas que todos deberíamos saber, por si acaso:

  • Afecta a todos. Siempre que se base en criterios ‘objetivos’ (productividad, básicamente), también pueden entrar en un ERE los trabajadores con familia u otras cargas, pero siempre éstos han de tener especial consideración (aunque, si en nuestra empresa no hay sindicato, la cosa se complica en la realidad).
  • Indemnización: debe ser objeto de negociación entre las partes, pero la indemnización mínima (y por tanto más habitual) son los famosos 20 días por año trabajado. Los años no completos se prorratean, habrá un máximo de 12 mensualidades y no hemos de pagar impuestos por esta paga ‘extra’. Las empresas con menos de 25 empleados tienen condiciones especiales.
  • Amparo: cada ERE debe venir de la mano de un plan de recolocación externo, que no suele ser eficaz pero sí es obligatorio, y en todo caso un ERE es denunciable ante la jurisdicción laboral.
  • FOGASA: si tu empresa casi quiebra, lo lógico es que no tenga dinero ni para pagar el ERE, pero eso no significa que no tengamos derecho a la indemnización, simplemente que será el Fondo de Garantía Salarial (FOGASA) el encargado de pagárnosla, pero en este caso no podremos cobrar nunca más del doble del salario mínimo de nuestro sector mensualmente.

Si tenemos la desgracia de que nos toca un ERE, poco podemos hacer, salvo denunciar si creemos que es injustificado y reclamar hasta la última peseta de indemnización esté bien, mal o regular la empresa en cuestión.