¿Es una Europa a dos velocidades la solución para la Eurozona?

Somos Europa y parece que lo seguiremos siendo, cosa que no todos los países de la Zona Euro pueden decir muy alto. Ya hay discrepancias sobre quién debe compartir una moneda común.

Somos Europa y parece que lo seguiremos siendo, cosa que no todos los países de la Zona Euro pueden decir muy alto. Ya hay discrepancias sobre quién debe compartir una moneda común.

No es algo nuevo, pero cada vez suena con más fuerza. Y suena con más fuerza porque ahora son Sarkozy, presidente francés, y Angela Merkel, canciller alemana, los que hablan muy en serio sobre ello. Y cuando Francia y Alemania hablan, el resto de Europa suele callarse. En vista de las gravísimas dificultades por las que lleva atravesando el Euro durante meses, y el aún largo camino que falta por recorrer para salir de la crisis, Europa se plantea más en serio que nunca el ‘dividirse’ en dos grupos que avanzarían a ritmos muy diferentes.

En un lado estarían los países del Euro pero, y esto es la principal novedad, de ese selecto grupo saldrían uno o dos países que han mostrado dificultades para seguir el ritmo, según el presidente galo. No cabe duda de que Grecia, en este supuesto, se quedaría fuera y devería volver a su anterior moneda, el dracma, pero: ¿quién más se vería afectado? Vienen a la cabeza varios nombres: Italia, Irlanda, Portugal… España parece con puesto asegurado en el grupo de cabeza, pero nada a día de hoy está claro. Este primer grupo ahondaría en su integración fiscal (por fin una especia de Hacienda europea) y política (de políticas económicas, básicamente) y dotaría al Banco Central Europeo de mayores competencias, dado que a día de hoy no podemos olvidar que su único cometido es luchar contra la inflación, tarea importante pero a años luz de lo que debería tener por trabajo un verdadero Banco Central. El segundo grupo, de países no euro, perderían gran parte de su capacidad de decisión al verse fuera de todo lo que económicamente tuviera que decir la Unión Europea. Se trataría de empequeñecer en tamaño a la UE pero hacerla crecer en credibilidad y estabilidad, convirtiéndola en un club de ‘ricos’, juntándo países por la exclusividad de su economía, ya no por su cercanía geográfica.

Esta nueva-vieja idea de las dos grandes potencias europeas ha chocado desde el primer momento con grandes enemigos. El primero, la Comisión Europea. El órgano de integración europea por excelencia (no intergubernamental como el Consejo Europeo) ve un ataque a sus postulados no haber pasado el plan por su iniciativa legislativa, norma básica del funcionamiento de la UE. También España se opone, partidaria de ir tan lejos como se pueda en la integración pero sin dejar a nadie atrás. Finlandia o Bélgica tampoco lo ven claro, pero cuando Alemania y Francia se empeñan en algo…

¿Cómo hacer negocios en Asia? Consejos para triunfar en China

Para salir de la crisis, lo mejor es salir del país. Y si es hacia Oriente, mucho mejor. Hacer negocios en China y sus alrededores es una buena idea, pero hay que saber cómo hacerlos.

Para salir de la crisis, lo mejor es salir del país. Y si es hacia Oriente, mucho mejor. Hacer negocios en China y sus alrededores es una buena idea, pero hay que saber cómo hacerlos.

Mientras el mundo occidental sigue en una depresión a la que no vemos fin, los países emergentes siguen emergiendo y recortando a pasos agigantados las diferencias con los países ricos. Y en cabeza de ese mundo en desarrollo está el subcontinente asiático, el polo económico y financiero del futuro. Para cualquier gran, pequeña o mediana empresa que quiera expandirse, las posibilidades son infinitas, pero hay varias cuestiones, no siempre en relación con el dinero, que hay que tener en cuenta antes de lanzarse al proceloso pero prometedor mundo de los negocios con Asia:

  • Todo por escrito, y muy bien escrito. No consiste en escribir mails y cartas rápidas y cercanas, sino de mantener un contacto periódico cordial, extenso en su tamaño y muy cuidadoso con el lenguaje. Dar vueltas en vez de ir al grano y el respeto absoluto son el camino hacia el éxito.
  • El ritual de la tarjeta de visita: entréguela siempre mirando a los ojos, en señal de importancia, y recíbala con ambas manos, en señas de agradecimiento. Hay que leerla entera antes de guardarla, y dar las gracias por el intercambio de datos personales.
  • En la mesa, imitación total: si se quitan los zapatos, zapatos fuera; si se sientan en el suelo, a sentarse en el suelo; y a la hora de comer, hay que esperar a ver cómo se come y qué cantidad cada cosa antes de lanzarse a una aventura que puede salirnos mal. Aunque no nos guste nada lo que nos dan a probar, hay que tener en cuenta que suelen ofrecernos comida típica del país en cuestión, así que hay que hacer como si fuera delicioso y agradecer a cada plato.
  • Puntualidad: máxima. Allí no se entiende ni los 5 minutos de rigor ni las excusas por el tráfico. Llegar tarde puede significar no encontrar ya a la otra parte en la reunión.
  • Ni besos, ni abrazos, solo apretones de manos firmes y prolongados, mirando a los ojos y acompañando, como mucho, con un ligero toque en la espalda con la otra mano. Las reverencias no se llevan en todos los países, ni todas las reverencias son iguales, así que toca volver a imitar.
  • Lenguaje corporal: hay que desterrar los gestos al máximo, no entregar nada con la mano izquierda (pues no sabemos a menudo las creencias del interlocutor y en algunas creeencias esto está muy mal visto). No hablar con las manos en los bolsillos ni distraerse con teléfonos móviles, etc. Esto último, en realidad, habría que hacerlo así siempre.

Parecen detalles sin importancia, pero China sobre todo y los gigantes asiáticos en general son nichos de mercado tan importantes que merece la pena no echar a perder un negocio por uno de estos detalles.

Liberalización de horarios, libertad de apertura de comercios

Se acabó lo de no poder hacer la compra porque salimos tarde del trabajo o porque queremos irnos de fin de semana. La liberalización de apertura comercial gana terreno.

Se acabó lo de no poder hacer la compra porque salimos tarde del trabajo o porque queremos irnos de fin de semana. La liberalización de apertura comercial gana terreno.

La Comunidad de Madrid ha vuelto a abrir la caja de los truenos en lo que respecta a la apertua o no con total libertad de los comercios en nuestro país. Los pequeños comerciantes se quejan de que, a mayor libertad de horarios, mayores pérdidas para ellos, pues no pueden competir en horas de apertura con grandes superficies a las que no les importa contratar algún empleado más para tener el fin de semana el comercio de cara al público. Sin embargo, al pequeño comerciante de toda la vida le supone un esfuerzo inabarcable contratar más gente, pues a menudo solo su familia trabaja en el negocio, y algún día hay que descansar…

El Gobierno actualmente señala la obligatoriedad de que cada Comunidad fije un mínimo de 8 días festivos al año para que el comercio que quiera (no obligatoriamente) pueda abrir. En la práctica casi todas las comunidades permitían a los comercios de menos de 300 metros cuadrados abrir con total libertad, pues este tipo de negocios son precisamente los de toda la vida, los que no se hacen competencia desleal (y sobre todo los ‘chinos’, el segmento de negocio más favorecido con esta libertad por sus amplísimos horarios que ya todos conocemos).

La Comunidad de Madrid ha sido pionera en tomar dos medidas que posiblemente no tardarán en copiar muchas otras regiones, pues las toma en aras de dinamizar el tejido empresarial de la Comunidad:

  • Apertura sin restricción horaria ni por festivo y sin título expedido especial para todo comercio de hasta 750 metros cuadrados de superficie total.
  • Mismas condiciones para todo comercio de dimensiones superiores que dedique al menos el 50% de su superficie comercial a la venta de muebes, coches, bricolaje, juguetes, decoración y material de construcción.

En la práctica, estamos ante un primer paso para la ansiada por muchos y denunciada por otros liberalización total del comercio en España.

Rebaja de calificación crediticia, ¿cómo funciona?

Los ogros del mercado, las agencias de calificación crediticia, atacan de nuevo. Son temidos y oscuros a partes iguales, arrogemos algo de luz sobre la cuestión.

Los ogros del mercado, las agencias de calificación crediticia, atacan de nuevo. Son temidos y oscuros a partes iguales, arrogemos algo de luz sobre la cuestión.

La semana que acabamos de abandonar terminó con la peor noticia posible para la economía de España: Fitch, una de las 3 grandes agencias de calificación crediticia nos bajó la nota, y en nada menos que dos escalones. Antes éramos AA+ y ahora somos AA-, y además mantiene la perspectiva negativa para nuestras finanzas, lo cual quiere decir que en breve podemos ver como nos vuelven a bajar la nota. Y esto entristeció al país e hizo perder mucho dinero en la Bolsa. Pero, ¿a qué viene esta bajada?

Utilicemos el caso español para averiguar en qué se basan estas empresas (como decimos, solo 3, las 3 estadounidenses y totalmente privadas): deuda externa alta, déficit estructural también elevado y sobre todo la vulnerabilidad española ante la crisis europea y la lentitud en la toma de deciciones de Bruselas. Es decir, Fitch se fija en un mundo globalizado con el nuestro y aplica la coyuntura a todos los países, a los que cree que responderán mal ante tal situación mundial, les regaña, es decir, les baja la nota. ¿Cómo se hacen estas calificaciones? Se supone que las agencias siguen a todos los países constantemente, pues tienen sedes en casi todos los países imaginables, pero en realidad solo siguen de cerca a los que están en problemas, pues son los que pueden variar en la actual situación, igual que en época de bonanzas solo siguen a los que mejor van, pues son los que pueden mejorar. Emiten resúmenes semanales y tienen encargados de cada zona con nombres y apellidos, por lo que en un momento dado alquien podría pedirles explicacions… Aún así hay que decir que nuestra AA difiere en poco de la mejor nota posible, la AAA que actualmente solo poseen una docena de países en todo el mundo, por lo que en principio no habría porqué preocuparse si no fuera por la inestabilidad general que presentan los mercados y la amenazante presencia de nuestra perspectiva negativa.

Junto con Moody’s y Standard & Poor’s, Fitch Ratings domina los mercado emitiendo estas ‘opiniones’ sobre cómo van las finanzas de naciones y, ojo, también de estados, y lo hace tras cobrar sus comisiones por servicio, por cierto. Quizá a lo que habría que calificar es a las propias agencias, en vez de dejarnos austar por ellas…

Pasos para cerrar (liquidar) una empresa: algunos consejos

Este no es un artículo fácil, ya que en este blog nos gusta más hablar sobre cómo crear un negocio o abrir una empresa, no en cómo cerrarla, aunque sea más habitual últimamente.

Este no es un artículo fácil, ya que en este blog nos gusta más hablar sobre cómo crear un negocio o abrir una empresa, no en cómo cerrarla, aunque sea más habitual últimamente.

Viendo como está todo, puede que estemos en una situación que nos interesa más cerrar una empresa lo mejor posible y empezar un negocio nuevo, comenzar de cero, etc…Por eso es importante saber qué hay que hacer para cerrar una empresa.

De partida existen dos opciones:

  • No cerrar la empresa, sino dejarla inactiva: lo bueno de esta opción es que es más económica; has de cerrar tus deudas y cobrar las que te queden y dejarla sin actividad; la ‘pega’ es que tendrás que seguir presentando el impuesto de sociedades (la empresa sigue existiendo), por lo menos durante 4 años (ya que puedes dejar de presentarlo tras cuatro años sin actividad).
  • Liquidar la empresa: es decir, cerrarla; si ves que lo mejor es cerrar la empresa porque has perdido el interés, las cosas no van bien o quieres empezar un negocio nuevo, puedes hacerlo. Has de nombrar un liquidador (puede ser tu administrador o una asesoría que contrates para el proceso); el liquidador se encarga de cobrar lo que quede por cobrar, de pagar lo que quede por pagar y de dar a cada socio lo que le corresponda; posteriormente, ha de hacer el acta de liquidación (que únicamente indica que los socios quieren cerrar la empresa) y firmarla ante notario. Por último se cancela la inscripción en el registro.

Dos puntos importantes: todo este proceso cuesta dinero, y eso es importante saberlo: el liquidador, el notario, el registro, etc…pero, sobretodo, pagar deudas.

El segundo punto es que estamos hablando de una situación ‘óptima’: que todo vaya bien, haya dinero para pagar y dinero que cobrar; pero es raro que una empresa que vaya ‘bien’ en estos tiempos, la quieras cerrar; lo normal es que te deban dinero, que tengas acreedores, etc…En este caso se declara el concurso de acreedores, que es un proceso más complicado y que ya te contamos algunos consejos para llevarlo a cabo.