Todo sobre los minijobs

Los trabajos a tiempo parcial, para jóvenes y con carácter formativo, se han llamado de toda la vida becas. Hoy son minijobs, y están mucho mejor regulados.

Los trabajos a tiempo parcial, para jóvenes y con carácter formativo, se han llamado de toda la vida becas. Hoy son minijobs, y están mucho mejor regulados.

La semana pasada hubo Debate sobre el Estado de la Nación, y entre insultos, corrupción y descalificaciones varias, también se coló alguna que otra medida, aunque no lo parezca. Una de las que pasaron más desapercibidas pero que puede ser importante para muchos es el anuncio de la introducción definitiva de los minijobs, esa especie de milagro en forma de trabajo para los jóvenes. En Alemania funciona, dicen que allí al menos 7 millones de jóvenes han encontrado su primer empleo con esa medida gubernamental, pero hay que tener claro sus pros y sus contras antes de lanzarse a la euforia o a la crítica desmedida.

Un minijob, en esencia, es una vuelta de tuerca a las prácticas de toda la vida, pero bien reguladas. Se tratará (trataría) de trabajos a todos los efectos, pero con una jornada máxima de unas 20 horas semanales y un salario neto que rondaría los 400 euros al mes. Y decimos neto porque una de las ventajas es que no pagan impuestos como un trabajo común. Es decir, el trabajador (joven, en todo caso menor de 35 años) trabajaría a tiempo parcial para una empresa que solo pagará por él la seguridad social mínima, y además recibirá una bonificación en caso de que ese trabajo minijob se convierta en indefinido al terminar el periodo de vigencia del minijob, que por definición es lógicamente temporal. Se habla de unos 500 euros al mes de subvención por hombre hecho indefinido y de 700 euros en el caso de mujeres durante los 3 primeros años de contrato. En la práctica, por tanto, durante los primeros 3 años largos de vida del contrato al empresario le saldría muy barato, prácticamente como tener a un becario, pero mejorando las condiciones del trabajador. Otra cosa es si de verdad le servirá para meter la cabeza en el mercado laboral.

En principio, estos contratos podrán ser firmados por empresas de empleo temporal como contratos formativos. El gobierno tiene mayoría absoluta y ganas por sacar esta medida adelante, así que antes del verano podríamos tener esos primeros minijobs en vigor.

¿Tengo derecho a que me pagen por pasar el reconocimiento médico?

El reconocimiento médico es parte de nuestro trabajo, por lo que no debe suponernos un quebradero de cabeza en ningún sentido. Y lo dice la ley, no nosotros.

El reconocimiento médico es parte de nuestro trabajo, por lo que no debe suponernos un quebradero de cabeza en ningún sentido. Y lo dice la ley, no nosotros.

A muchos os habrá pasado: llegas una mañana a la oficina, y en el tablón de anuncios, o en el buzón de entrada de tu correo electrónico, aparece un mensaje: horarios del reconocimiento médico. Te pones a buscar tu nombre y, como el resto de trabajadores, has de ir a pasar el reconocimiento médico fuera del horario de trabajo. Y lo que es peor, debes ir a pasarlo a un centro médico que está lejísimos tanto de tu casa como de tu puesto de trabajo. De acuerdo, las cosas están mal y no debemos exprimir al máximo a nuestro jefe, pero también está la cosa mal para el trabajador, y tampoco podemos estar renunciando a dinero si nos corresponde. Pero, ¿nos corresponde algo?

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales, el tótem legal sobre el que debemos preguntarnos, curiosamente no dice nada al respecto. Eso parece un intento de dejar el asunto al libre albedrío de la negociación colectiva, que en la mayoría de casos suele equivaler a lo que quiera el jefe. Pero, por otro lado, el Ministerio de Trabajo se ha pronunciado ya en varias ocasiones en un sentido muy claro: el garante de la seguridad del trabajador es la propia empresa, y por lo tanto los reconocimientos médicos son parte de esa responsabilidad. Esto supone que el reconocimiento médico habría de hacerse en todo caso en horario laboral, sin que ello suponga que el trabajador tenga que recuperar esas horas. Y además debería hacerse dentro del entorno de trabajo habitual, ya sea en el servicio médico que tuviera la empresa o con visita médica al recinto laboral, o en el peor de los casos en un lugar suficientemente cercano para que el desplazamiento no le supusiera gasto extra al trabajador. Si hubiera de hacerse fuera del horario laboral, el empleador debería dar el equivalente en horas libres pagadas, y pagar el correspondiente desplazamiento si éste se produjera.

Por otro lado, el Estatuto de los Trabajadores, como suele suceder en tema compensaciones, habla de horas libres o dinero en nómina como formas de pago equivalentes para este tipo de asuntos. Es decir, que derecho tenemos, pero a ver quién se pone a reclamar en firme en los tiempos que corren…

¿Cuánto tengo que cotizar para cobrar jubilación?

Trabajar y trabajar para podernos jubilar. Quizá nos salga a cuenta dejar antes de currar a cambio de cobrar algo menos de pensión de jubilación. Hagamos números.

Trabajar y trabajar para podernos jubilar. Quizá nos salga a cuenta dejar antes de currar a cambio de cobrar algo menos de pensión de jubilación. Hagamos números.

Lo primero que hay que dejar claro en torno a este asunto, es que a nadie se le obliga a trabajar. Quien no necesite dinero y no le importe no tener que madrugar y tener obligaciones, es muy libre de quedarse en su casa. Pero que no le pida nada al Estado a cambio, ni ahora ni cuando sea mayor. Dicho esto, es buen momento para actualizar los últimos cambios en legislación laboral, todos a peor, para qué engañarnos, y empezar a echar cálculos de cuánto nos queda para dejar de trabajar. Porque seamos serios, aquí todos necesitamos trabajar.

Hay dos tipos de jubilación, la plena y la parcial, que se refieren al montante total que cobraremos con respecto a lo que nos corresponda de pensión, y va en función de los años trabajados. Con la reciente reforma laboral la edad mínima para acceder a la jubilación plena se eleva de 65 a 67 años (lo hará de forma gradual, quien ahora tenga 50 y muchos años probablemente se podrá jubilar mucho antes, peor no así los que tengan unos 30 años). Además de cumplir ese requisito de edad, deberemos haber trabajado (cotizado, pues el trabajo en negro evidentemente no cuenta) al menos durante 37 años, en vez del mínimo de 35 años que se solicitaban hasta ahora. Para que nos hagamos una idea de cómo va la implantación sucesiva de esta nueva legislación en materia laboral, actualmente deberemos trabajar un mínimo de 38,5 para podernos jubilar a los 65 años con derecho a la pensión completa. Por debajo de esa pensión completa, nosotros elegimos cuándo jubilarnos, pero cobrando solo un porcentaje de lo que cobraríamos esperando hasta el final de nuestra vida laboral:

  • 15 años cotizados: 50% de pensión.
  • 20 años cotizados: 61% de pensión.
  • 25 años cotizados: 72% de pensión.
  • 30 años cotizados: 84% de pensión.

Es decir, por cada año cotizado a partir de ese mínimo de 15 años cotizados para cobrar pensión, añadiremos aproximadamente un 2% de pensión a percibir. Recordemos que la suma total se calcula a partir de los últimos 25 años cotizados (no de los 15 últimos, como antes).

Nuevo Plan Pive 2013: coches a mitad de precio

El plan PIVE es la mejor noticia para todo aquel cuyo coche ya de muestras de estar en las últimas. El ahorro es considerable, y ya está confirmado que se amplía considerablemente.

El plan PIVE es la mejor noticia para todo aquel cuyo coche ya de muestras de estar en las últimas. El ahorro es considerable, y ya está confirmado que se amplía considerablemente.

Ya es una feliz noticia oficial: el Plan de Incentivos al Vehículo Eficiente (más conocido como PIVE, nombre divertido para cualqueir argentino) se prorroga. Recordemos que el primer tramo de esta ayuda, que recordaba tremendamenete al clásico plan Prever, se agotó a mediados del pasado mes de enero. Se gastaron hasta entonces 150 millones de euros, y ahora se anuncian otros 75 millones de euros adicionales para prolongar la buena nueva. Hemos de decir en este punto que no se trata, ni mucho menos, de una ayuda sin retorno, pues se estima que por cada euro que el Gobierno invierte en este tipo de ayudas, el retorno en forma de impuestos de todo tipo es de hasta 4 euros. Eso por no decir que estas medidas hacen más competitivo el mercado del automóvil en nuestro país, sector clave en nuestra economía, facilitando que empresas multinacionales se fijen en España como destino de nuevos planes industriales (nuevos modelos, más trabajo, menos desempleo).

Gran momento por tanto para repasar sus características, pues algunas se han ajustado un poco con respecto a la anterio remesa de dinero para el mismo fin:

  • 2.000 euros por transacción (1.000 del Gobierno y 1.000 de descuento por parte del fabricante).
  • Entregar vehículo de al menos 12 años en antigüedad en caso de turismos o 10 años de antigüedad en caso de vehículos comerciales (las típicas furgonetas, no sirve para vehículos pesados).
  • Para la compra de vehículos eléctricos 100%, híbridos o de clase energética A o B (los más eficientes).
  • Para la compra de vehículos comerciales (insistimos, ligeros) con emisiones de CO2 menores a 160 g/km (también los más eficientes).
  • No podrá superar la compra, en ningún caso, los 25.000 euros antes de IVA.
  • Vigente hasta el 31 de marzo (o, suponemos, fin del dinero).

Si necesitas un coche nuevo, nunca lo vas a tener más fácil.

Consejos para ganar concursos públicos, trucos para licitaciones

Las licitaciones o concursos públicos son una buena manera de salvar nuestra empresa, lo malo es que debemos ajustarnos al máximo a todas y cada una de las cláusulas. Aquí no se negocia.

Las licitaciones o concursos públicos son una buena manera de salvar nuestra empresa, lo malo es que debemos ajustarnos al máximo a todas y cada una de las cláusulas. Aquí no se negocia.

Ahora que no hay dinero en ningún sitio, es momento de buscar más que nunca. Año a año siguen saliendo menos licitaciones, menos obras públicas y contratos con las administraciones del Estado, municipios o Comunidades Autónomas, pero quizá eso tiene el lado bueno de que menos gente se anima a rebuscar. Porque si rebuscas, algo hay. La clave está en ceñirse totalmente a lo pedido, y hacerlo de una forma totalmente clara y transparente que ayude a la administración pública en concreto a cribar favorablemente nuestra propuesta.

  • Fuente de información: Internet. Ni se os ocurra preguntar en ventanilla, es perder el tiempo y los nervios. Tanto el BOE (para el Estado) como el DOUE (para la Unión Europea) tienen versión online. En el caso de Comunidades Autónomas y municipios, todo lo que ofrecen está también en sus respectivas páginas respectivas. Siempre hay una sección llamada contratación pública donde se anuncia, pero ojo, se suele hacer con el tiempo justo, así que conviene entrar a menudo, ponerse como objetivo por ejemplo entrar una vez a la semana en todas las webs de este tipo.
  • Diferenciar entre tipos de contrato: no es lo mismo un contrato por obra, por servicio o por suministros. Nuestra empresa debe ser una empresa de ese tipo de negocio, sino no tendremos nada que hacer. Si nos dedicamos a hacer obras públicas, no concursemos para suministrar material de obra, por ejemplo.
  • Plazos: lo legal/normal es entre 2 y 3 semanas. Para convocatorias con carácter de urgencia (las más apetecibles pues da menos tiempo a que se presente competencia) se reduce a una semana, por ello debemos vigilar semanalmente, como mínimo.
  • Triple certificación: debemos ser óptimos desde el punto de vista económico (ajustar el presupuesto), administrativo (ajustarnos exactamente a lo estipulado por la Ley) y técnico (ajustarnos a lo pedido en los pliegos, en las condiciones del contrato). Toda información superflua resta, afea, pero debemos estar seguros de que toda la información requerida está totalmente perfecta, pues no hay tiempo para subsanaciones y siempre habrá otra empresa que presente todo en orden.

Y ya si nos dan la licitación, solo queda rezar para cobrarla pronto…