¿Qué es el factoring? Cesión de riesgos crediticios e impagos

Hay alguien dispuesto a pagar tus facturas por ti. Lamentablemente, no va a hacerlo gratis. Pagar para que paguen por nosotros, eso es el factoring a grandes rasgos.

Hay alguien dispuesto a pagar tus facturas por ti. Lamentablemente, no va a hacerlo gratis. Pagar para que paguen por nosotros, eso es el factoring a grandes rasgos.

La crisis es tan profunda que ha obligado a todos a agudizar el ingenio. No solo a los que no llegan a final de mes para intentar llegar, sino también a los que quieren sacar tajada con nuevos negocios y fórmulas financieras. Si además encuentras un término inglés que se adapte a lo que propones, el éxito está casi asegurado. Eso es precisamente lo que está pasando con el factoring.

Por factoring entendemos la cesión de facturas y pagos atrasados a una empresa financiera especializada en sacar a flote compañías con problemas. Nosotros le pagamos una comisión y ellos a su vez se hacen cargo de los posibles impagos mientras encuentran la manera de hacerles frente, es decir, mientras encuentran solvencia para nuestra empresa. Al final pagaremos algo más de lo que ya debíamos, pues habremos de hacer frente a las facturas y créditos del corto plazo más la comisión que nos pida la empresa financiera en cuestión, pero a cambio probablemente tendremos la única oportunidad de reflotar nuestra maltrecha compañía. La idea es simple: nosotros traspasamos, ponemos a nombre de esa empresa intermediaria aquellas facturas y créditos contraídos que, por el poco tiempo que queda para que venzan o el mucho tiempo que ha pasado desde que se emitieron, puedan ser un problema. Esa empresa intermediaria nos paga al instante el total del dinero que habremos de pagar menos una pequeña cantidad que es lo que ganan ellos en forma de comisión. Nosotros ya no pagamos esas facturas y créditos que debemos, sino que es la intermediaria quien lo hace, y es entonces la empresa intermediaria la que se encargará de buscar su propia financiación para cubrir el agujero que le hemos dejado.

Es una solución casi desesperada, y que en el fondo solo nos crea una nueva deuda, pues pagaremos más sin ganar nada, pero a menudo es la diferencia entre seguir a flote o hundirnos.

¿Qué es un bono basura? Agencias de calificación y especulación

Ser bono basura es tan malo como suena. Significa que lo que ofreces no es fiable, y solo te lo comprará el que quiera especular con su dinero, no el que solo quiera invertir.

Ser bono basura es tan malo como suena. Significa que lo que ofreces no es fiable, y solo te lo comprará el que quiera especular con su dinero, no el que solo quiera invertir.

Como una espada de Damocles sobre la cabeza de todos los españoles, día tras día vivimos con el miedo metido en el cuerpo. ¿Miedo a coger la gripe? No ¿Miedo a que nos caiga una maceta encima al caminar por la calle? Tampoco. El mayor de los miedos que todo español tiene a día de hoy se llamado Moody’s, Fitch o Standard & Poor’s, y más concretamente sus informes de calificación de riesgos, que amenazan un día sí y otro día también con ponerlos al nivel de bono basura. Que eso suena fatal está claro pero, ¿qué significa?

Una definición directa sería la de bono especulativo. Es decir, en el momento que un tipo de deuda, sea pública o privada, se pone a este nivel, significa que todo el que invierta en ello sabe que quizá no le sea devuelta su inversión, que está especulando con su dinero en el más amplio sentido de la palabra. Como el riesgo es mayor que el que ofrece una inversión catalogada como segura, el interés pedido por el inversor para hacerse con esos títulos de deuda también es mayor. Es decir, lo peor del bono basura no está en que el inversor tenga la incertidumbre de que quizá se quede sin dinero, sino en que quien emite la deuda deberá pagar mucho al final de la inversión para encontrar quien le compre esa deuda emitida.

Cabe recordar llegados a este punto que quien da estas calificaciones tan odiosas no son los estados u organismos internacionales de reconocido prestigio, sino empresas privadas cuyo producto estrella son los informes de calificación. Es decir, hay empresas llamadas agencias de calificación que se dedican a decir quién es seguro y quién no lo es a la hora de invertir. Aunque sus informes no son para nada vinculantes, y ni siquiera tienen el marchamo de un organismo oficial, sus conclusioens suelen ir a misa, por lo que si Moody’s dice un día de estos que España es bono basura, España es bono basura y punto. El límite está en la nota BBB- (perspectiva negativa, es lo que quiere decir el símbolo de menos), por encima estará considerado inversión y por debajo estará considerado especulación, bono basura.

¿Es peligroso tener el dinero en un banco en problemas?

Que un banco esté en situación delicada no tiene porqué repercutir en nuestros ahorros, siempre y cuando tengamos contratado un producto financiero respaldado por el Fondo de Garantía de Depósitos.

Que un banco esté en situación delicada no tiene porqué repercutir en nuestros ahorros, siempre y cuando tengamos contratado un producto financiero respaldado por el Fondo de Garantía de Depósitos.

Si ya desde hace meses las dudas se cernían sobre el sector financiero español con todo el lío de Bankia y la petición de rescate a Europa para nuestro sector bancario, la última auditoría hecha pública por Oliver Wyman no ha hecho más que empeorar las cosas. Señala con el dedo a los bancos que ya sabíamos que estaban mal para reiterar que, efectivamente, están muy mal, pero además señala a otras entidades que hasta ahora presumían de saneadas para hacernos ver que no, no están tan saneadas. Esto crea una psicosis que hace que el dinero huya de España, o más concretamente a entidades más saneadas, normalmente no españolas.

Primero, hagamos una lista de los bancos que van a necesitar ayuda, lo cual no quiere decir que estén en bancarrota, sino que tendrán que presentar más reservas, ser más fiables ante posibles turbulencias financieras:

  • Catalunya Bank.
  • Ibercaja + Caja3 + Liberbank (en proceso de fusión).
  • Mare Nostrum.
  • Bankia.
  • Banco Popular.
  • Banco de Valencia.

¿Qué debemos hacer si tenemos nuestros ahorros en estos bancos? Lo primero, no volvernos locos ni pesimistas sin motivo. Lo segundo, tomar ciertas precauciones lanzadas desde el Banco de España. Lo básico es no invertir en productos no garantizados por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD). Es decir, hasta 100.000 euros el Estado garantiza nuestros ahorros, si quebrara nuestro banco sería el Estado el que nos daría ese dinero, pero no es así con pagarés, acciones preferentes o bonos, por lo que es mejor olvidarnos de este tipo de productos emitidos por bancos señalados con el dedo. En definitiva, invertir en el FGD a través de un banco, pero que sea el FGD el que esté siempre detrás. Ya tenemos algo más que preguntar a nuestro comercial además del interés y el plazo.

Los mejores depósitos a corto plazo, rentabilidad a 3 meses

Tener más dinero del que tenemos ahora dentro de tres meses sin hacer nada es posible. Solo hay que confiarme nuestro capital a un banco que nos asegure una rentabilidad apetecible.

Tener más dinero del que tenemos ahora dentro de tres meses sin hacer nada es posible. Solo hay que confiarme nuestro capital a un banco que nos asegure una rentabilidad apetecible.

En el mundo de los depósitos bancarios hay de todo, como en botica. Los hay de 1 mes, de 3 meses, de medio año y hasta de la extraña cifra de 3 trimestres. Pero sin duda, los que busquéis un dinero rápido y fácil debéis mirar hacia el trimestre. Los depósitos a 3 meses son los que mejor relación duración-intereses ofrecen. La guerra del pasivo hizo que en su día muchos bancos ignorasen la ley-recomendación-rumor de no ofrecer rentabilidades por encima de un determinado y bajo porcentaje. La necesidad de cash aprieta, así que los bancos siguen dando grandes cifras. Vamos por partes.

Lo más importante que hay que tener en cuenta es que el interés que nos promete la publicidad de este tipo de productos financieros es anual, por lo que si contratamos un depósito a plazo fijo trimestral, obtendremos solo una cuarta parte de esa rentabilidad anunciada. Es decir, no hagamos la cuenta de la lechera diciendo que un 4% de 10.000 son 400 porque no obtendremos más que 100, y ojo, a ello habrá que restarle los impuestos. También hay que tener en cuenta que no suelen ser depósitos renovables al vencimiento, es decir, que una vez pasen esos tres meses la rentabilidad se reducirá de forma drástica o directamente el dinero pasará a estar disponible en una cuenta corriente común. El gran requisito suele ser que no seamos clientes previamente de la entidad, o al menos eso del «dinero nuevo» que quiere decir hablando en plata que debemos poner el 100% del depósito desde la nada, todo dinero de nuevo aporte.

Dicho lo cual, así está el top 3 de los depósitos a corto plazo de 3 meses (en una estimación muy subjetiva, claro):

Trucos para pagar menos comisiones bancarias

Prudencia, información y planificación son imprescindibles si queremos llegar a fin de mes con una buena relación con nuestro banco. Ellos no van a hacerlo por nosotros.

Prudencia, información y planificación son imprescindibles si queremos llegar a fin de mes con una buena relación con nuestro banco. Ellos no van a hacerlo por nosotros.

Últimamente parece que todo son buenas noticias en lo que respecta a los clientes anónimos y las entidades financieras: cuentas remuneradas que remuneran más que nunca, depósitos record para poco y mucho dinero, más oferta de la que podríamos necesitar nunca… Pero no es oro todo lo que reluce. El plan de los bancos es simple: captemos a los clientes ofreciéndoles suculentas ofertas en forma de intereses, y una vez de nuestro lado, cobremos todas las comisiones que podamos para así cuadrar cuentas. He ahí la mala noticia: las comisiones no paran de aumentar, en muchos casos sin que nos demos cuenta. ¿Cómo podemos pagar menos?

  • Leerse el contrato. Es tan obvio, que nadie lo hace. Como cuando compramos por Internet y le damos que sí a todo. Si no sabemos a qué atenernos, es muy difícil que controlemos nuestros gastos.
  • ¿Me cobran por comprar? Este tipo de transacciones no están reguladas y tasadas por el Banco de España. Por tanto, al no ser un servicio estandarizado, solo nos queda preguntar en ventanilla.
  • ¿Necesitamos tantas cuentas y tarjetas? El precio a pagar por cada uno de estos servicios no baja de los 30 euros al año. Quizá podamos reunir todo nuestro dinero en una sola cuenta. O vivir con solo una tarjeta de crédito.
  • Cuidado con los descubiertos. Las comisiones por quedarnos en números rojos (descubierto) suelen ser las más elevadas. Estar pendientes (vía online, no hay que ir a ver al comercial de turno cada semana). Además, suele haber un mínimo de multa, por lo que podemos tener un descubierto de apenas 10 euros y pagar 15 como comisión, por ejemplo.
  • ¿Cuál es mi cajero? Solemos pensar que esos 60 céntimos que nos cobran por sacar dinero en un cajero de la competencia, pero ¿has pensado en la de veces que sacamos dinero al cabo del año? Supone un gasto más que importante.
  • Negociar funciona. Todos los bancos tienen ofertas B, propuestas que no suelen sacar al gran público pero que, si sabemos jugar bazas del tipo tiempo de permanencia o dinero periódico ingresado, nos pueden suponer una mejora considerable.
  • Las tarjetas de crédito como último recurso. El crédito es sinónimo de peligro. Sacar el dinero del mes en efectivo e ir tirando de él suele ser la mejor manera de no tener sorpresas a final de mes.