Consejos para alquilar un coche, seguros, pagos y extras

Alquilar un coche es una opción tan cómoda como llena de interrogantes. El mercado es competitivo, así que los precios también. Solo hace falta conocer la letra pequeña.

Alquilar un coche es una opción tan cómoda como llena de interrogantes. El mercado es competitivo, así que los precios también. Solo hace falta conocer la letra pequeña.

Cuando nos vamos de vacaciones queremos aprovechar el tiempo al máximo, y para ellos los horarios de trenes, buses y aviones no ayudan. La alternativa más cómoda y personal es alquilar un coche. Pero antes de lanzarnos al proceloso mundo de las agencias de alquiler, hay que tomar nota de varios detalles importantes:

  • Antelación: para puentes o pleno agosto, suelen agotarse las unidades, sobre todo de los coches más reclamados (económicos o familiares). O alquilas con tiempo, o puedes quedarte sin.
  • Seguros: por defecto suelen venir con seguros a terceros o con franquicias elevadísimas, para ir más tranquilos es mejor pagar algo más (alrededor de 15 euros al día) pero viajar más seguros con un todo riesgo.
  • Reserva, no alquiles en el momento: por Internet y por teléfono hay ofertas, en vivo en el mostrador no. Se aprovechan de que, si ya estás en el mostrador, es que necesitas alquilar imperiosamente.
  • Revisión previa: antes de arrancar, claro. SI huele mal, hay manchas, falta algo, suena extraño… Pide otro igual, están obligados a dártelo o no cobrarte.
  • Conductor adicional: no suele estar incluido en el precio base, y cuesta alrededor de 9 euros por persona y día. Muchos no lo contratan y luego conducen varios, pero si te pillan se te cae el pelo…
  • Tajeta Iberia Plus, Travel Club… Sirven para que el alquiler nos salga más barato. Aprovéchalo.

Y sobre todo, compara precios. Hay muchas compañías disponibles a un solo clic de distancia.

¿Merece la pena contratar un seguro de vida?

Nadie espera una desgracia en su vida, pero tener asegurado a nuestro entorno ante un imprevisto puede ser tan buena idea como derroche de capital, depende de como se mire.

Nadie espera una desgracia en su vida, pero tener asegurado a nuestro entorno ante un imprevisto puede ser tan buena idea como derroche de capital, depende de como se mire.

Los seguros de vida son como las herencias: nadie quiere hablar de ellos porque dan mal rollo, pero están ahí y son muy útiles. A grandes rasgos, contratarlo supone comprometerse a abonar una prima, ya sea mensual o anual, acordada con la aseguradora, para que esta les dé una cantidad determinada de dinero a nuestros familiares cuando fallezcamos o cuando nos quedemos inválidos por algún accidente. Dependiendo de lo que aseguremos, hay varias opciones de seguros de vida que podemos calcular fácilmente desde esta página:

  • Seguro por muerte: ya sea seguro de vida entera, que obliga a la aseguradora a abonar lo acordado se produzca cuando se produzca el fallecimiento, o seguro temporal, que solo obliga a abonarlo si el asegurado fallece en una determinada franja temporal. Estos segundos son más baratos, pues suelen contratarse para un periodo de edad avanzado del asegurado, normalmente a partir de la jubilación, por lo que aunque es más probable que se produzca el fallecimiento, ya habremos abonado mucha cantidad.
  • Seguro por invalidez: una variante de los seguros por accidente que consisten en abonar determinada cantidad por parte de la aseguradora en caso de que el asegurado sufra una invalidez permanente en un accidente. También hay dos modalidades principales: seguros de capital diferido, en los que se pagará una cuota única, una indemnización en el momento del acciente, y seguros de renta, en los que se pagará una renta mensual por un deteminado tiempo (normalmente toda la vida del accidentado).
  • Seguros mixtos: la aseguradora pagará una cantidad fijada en una fecha determinada (por ejemplo al cumplir 65 años el asegurado) tanto si sigue vivo como si no, tanto si ha sufrido accidente que le invalide como si no.
  • Seguros de término fijo: si el asegurado muere antes de una fecha convenida con la aseguradora, se acaba la obligación de pagar la prima (no la heredan sus beneficiarios).

¿Qué seguro médico es el mejor? Unos consejos

Los seguros médicos, aunque son conocidos por la gente, no es lo mismo que un seguro de coche, que la ley te obliga a que tu coche tenga uno; en el caso de los seguros médicos, está la Sanidad Pública

Los seguros médicos, aunque son conocidos por la gente, no es lo mismo que un seguro de coche, que la ley te obliga a que tu coche tenga uno; en el caso de los seguros médicos, está la Sanidad Pública

Los seguros médicos hay gente que los tiene y gente que no porque se sabe cubierta por la Sanidad Pública Española y eso lo tiene asegurado (nunca mejor dicho); lo que hay es mucha gente que, para determinadas cosas como un parto cercano, un embarazo, o alguna operación ‘menor’, prefiere estar en un seguro privado y tener su propia habitación, ciertas ventajas y comodidades que, en la Sanidad Pública es más difícil encontrar; también acuden a este tipo de seguros las mutuas, colegios oficiales o los autónomos.

Los requisitos para encontrar un buen seguro médico son variados: igual que en el coche puedes tener desde un seguro a terceros a un todo riesgo y depende de tus años de experiencia, del tipo de coche, de la antigüedad del mismo, etc…el coste del mismo, en el caso de los seguros médicos, no es lo mismo un hombre de 70 años con seguro médico que un chaval de 25, ni es lo mismo una mujer que está pensando en quedarse embarazada y tener un hijo que otra que únicamente quiere tener un seguro ‘por si acaso’ algún día lo necesita.

Hay compañías de seguros, hay mutuas, hay especialistas, hay seguros que, a modo de ‘copago’, te cobran por ciertas visitas (para evitar saturación de clientes), hay temas legales, hay servicios incluidos y otros servicios no…porque, por mucho que cueste de crear, el servicio y las opciones que ofrece la Sanidad Pública son muchísimo mayores que la Sanidad Privada (la segunda no cuenta con los medios ni el presupuesto de la primera, que es casi ilimitado…mientras que la Sanidad Privada ‘opta’ sólo por los servicios ‘más rentables’ y ‘más solicitados’ por los clientes.

Por este motivo, igual que existen comparadores de seguros de coches, existen también comparadores de seguros médicos donde puedes elegir diferentes opciones que te plantea (según tus intereses) y te indica los seguros que mejor cubren tu solicitud y, sobre todo, que menos te cuestan. Aquí tienes un comparador.

ING seguros de vida Mi Cuota y Cobertura Extra

El banco naranja es cada día el de más gente, ya lo sabíamos, y ahora también quiere ser la entidad aseguradora de muchas personas, relacionando sus productos financieros.

El banco naranja es cada día el de más gente, ya lo sabíamos, y ahora también quiere ser la entidad aseguradora de muchas personas, relacionando sus productos financieros.

Hace un par de años, todo el mundo miraba con pánico a ING, esa especie de banco fantasma de la que no habíamos visto nunca una sucursal pero en la que Matías Prats decía que tenía su dinero. La banca holandesa estaba herida de muerte por la crisis financiera y uno de sus gigantes más internacionalizado, ING DIrect-Nationale Netherlanden corría serio riesgo de quiebra. Pero pidieron ayudas, lo hicieron bien, y ahora vuelven a ser un banco robusto, fiable, con sucursales y abriendo nuevos negocios.

El último campo en el que han decidido hacerse presentes es en el competitivo campo de los seguros, y lo hacen por partida doble, son los Seguros de Vida Naranja:

  • Mi Cuota:
  1. Desde 50.000 euros hasta 300.000 euros de cobertura.
  2. Pequeña prima mensual a convenir en cada caso.
  3. Solo para fallecimiento del asegurado.
  • Cobertura Extra:
  1. Hasta 250.000 euros.
  2. Incorpora a la cobertura el total del dinero que tenga el asegurado en cuentas ING Direct hasta un máximo de 50.000 euros.
  3. Para fallecimiento o incapacidad permanente del asegurado.

Interesante desde el punto de vista de relacionar dos productos diferentes de una misma entidad para hacerlos más competitivos.

Trucos para ahorrar en el seguro del coche: seguro con franquicia

Yo no conocía este método de seguro hasta hace unos años y, la verdad, me parece una forma de ahorrarte bastante dinero y que es muy interesante para ambas partes, asegurador y asegurado.

Yo no conocía este método de seguro hasta hace unos años y, la verdad, me parece una forma de ahorrarte bastante dinero y que es muy interesante para ambas partes, asegurador y asegurado.

Mira si me convence que esta es la modalidad con la que tengo actualmente contratado mi seguro de coche. Te explico.

‘¿Cómo se puede asegurar un coche?’ Pues, como sabrás, existen muchas modalidades de asegurar un coche: a terceros, lunas, a todo riesgo, etc…Cada modalidad tiene una cobertura distinta y, obviamente, cuanto mayor es la cobertura, más caro es el precio del seguro.

‘¿Qué es la franquicia?’ La franquicia del seguro de coche es una modalidad que se aplica, sobretodo, a los seguros a todo riesgo; este tipo de seguro incluye un precio (fijado por el usuario o por la empresa aseguradora) del que el conductor se hace responsable si el coche sufre algún daño; por ejemplo, imagina que tienes un seguro a todo riesgo con 300 euros de franquicia; si tienes un accidente o tu coche sufre algún golpe (por tu culpa, porque si es culpa de otro, debe pagar su seguro), imagina que la reparación son 500 euros; pues tú pagas los 300 euros primeros y la aseguradora paga el resto (sea hasta 500 o hasta donde llegue).

‘¿Qué gano con este tipo de seguros? Yo no quiero pagar nada’. Eso es seguro: el problema al que se enfrentaron las aseguradoras con los seguros a todo riesgo es que los dueños ‘aprovechaban’ su seguro a todo riesgo: cada raya, cada golpecito, cada detalle…que les parecía ‘asegurado’, acudían al seguro y reclamaban una reparación (que para eso pagaban); este modelo era insostenible para las empresas, por lo que repercutían todos los costes y hacían un seguro a todo riesgo cada vez más caro.

Pero alguien encontró una solución bastante inteligente: desincentivar a los clientes que iban por cada ‘fallito’, obligándoles a pagar un mínimo (la cantidad que se acuerde), de manera que sólo acudían con problemas ‘graves’ (ya que les cuesta dinero también a los clientes); de esta manera, las ‘llamadas’ de los clientes a todo riesgo disminuyen, los costes también y se pueden ofrecer seguros con franquicia a un precio más razonable. Cuanto mayor es el valor de la franquicia, menor es el coste del seguro.