¿Es mejor una hipoteca a plazo fijo?

La hipoteca es siempre un quebradero de cabeza, pero si al menos no se mueve en muchos años, puede resultar algo secundario. Ahora vuelve a ser posible.

La hipoteca es siempre un quebradero de cabeza, pero si al menos no se mueve en muchos años, puede resultar algo secundario. Ahora vuelve a ser posible.

Se veía venir. Los bancos, que no dan puntada sin hilo ni venden producto sin beneficio, se han dado cuenta finalmente de que el Euribor está marcando mínimos históricos mes a mes y no se esperan grandes cambios en los próximos meses. Dado que es precisamente el Euribor el indicador económico que se utiliza como referencia para marcar el interés a pagar por las hipotecas (el típico Euribor + nosequé tanto por ciento), esta forma de vender casas ya no es tan rentable. ¿Solución? Volver a la típica hipoteca a plazo fijo, la de toda la vida, la que nos pide el mismo interés en el minuto 1 y en el minuto 90 de la vida de la hipoteca.

Los primeros pasos, aunque tímidos, los está dando La Caixa, con el resto del mercado atento a ver cómo evoluciona para tomar nota o no. Lo primero que hay que decir es que la banca siempre gana, y por tanto tiene truco. No es un tipo variable para toda la vida del préstamo, sino para la primera parte del mismo, que suelen ser los primeros 10 años, para pasar luego a un tipo variable referenciado como siempre al Euribor, es decir, que al final del crédito sí tendremos que estar atentos a la evolución de este índice europeo. Es lo que se llama un tipo de interés mixto. En estos casos, el mercado ofrece actualmente un interés inicial fijo de entre el 4 y el 7%, lo cual sobrepasa con creces los variables referenciados al Euribor, pues a día de hoy el índice de referencia ronda el 0,6 – 0,7% y el diferencial suele rondar el 2,5%. Es decir, con una hipoteca típica variable empezaremos pagando un tipo de interés del entorno del 3%, más bajo que en una de tipo variable, pero el tipo variable nos asegura ese tipo inicial durante mucho más tiempo. Es de suponer que en la próxima década el Euribor suba lo suficiente como para que al final compense, pero eso nunca se sabe, claro.

En uno y otro caso, variable y fijo, lo que debemos tener siempre presente y no a menudo se tiene son las cláusulas techo y suelo. Son los máximos o mínimos (en porcentaje, sea fijo o de Euribor+diferencial) en los que se moverá nuestra hipoteca, nunca pagaremos más ni menos de esos suelo y techo.

¿Debo pagar impuestos por un préstamo familiar sin intereses?

Los préstamos familiares son cada vez más comunes ante las dificultades para conseguir financiación. Pero debemos cumplir ciertos requisitos para que Hacienda no nos reclame una parte.

Los préstamos familiares son cada vez más comunes ante las dificultades para conseguir financiación. Pero debemos cumplir ciertos requisitos para que Hacienda no nos reclame una parte.

Lo de comprarse un coche o una vivienda, o incluso un ordenador si me apuras, está cada vez más complicado. Y no porque no sigan siendo imprescindibles esos bienes, sino porque ni tenemos el dinero disponible para comprarlos de una sola vez, ni los bancos nos prestan lo que necesitamos para comprarlos. Y El Corte Inglés no los financia sin intereses, claro.

Así las cosas, cada vez son más las personas que recurren a los ahorros familiares para hacer frente a estas compras de bastante dinero. Por un lado, los familiares se ahorran la ‘incertidumbre’ que rodea al sector financiero últimamente e invierten su dinero en la economía real, en algo tangible. Por otro lado, los compradores consiguen de una tacada el dinero necesario para hacer frente a esa compra que tanto necesitan y se ahorra pagar los intereses. Porque ahí está la gran idea: firmar un contrato privado sin intereses. Pero, ¿cómo legalizamos eso?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que si una persona le cede dinero a otra sin especificar porqué ni cómo, para Hacienda eso constituirá una donación en vida, y por tanto estará gravado con el 15% del impuesto correspondiente. Es decir, si nos prestan 100, para Hacieda es como si nos los hubieran regalado, así que nos reclamará 15. Por ello debemos firmar un contrato privado en el que se especifique que el dinero traspasado es un préstamo, no una donación a fondo perdido, y también especificar que se presta sin intereses, puesto que si este extremo no quedara claro para Hacienda sería un préstamo a tipo de interés de mercado, y por ello el prestamista tendría que declarar unos rendimientos del capital que en realidad no estaría recibiendo. Una vez formalizado el contrato en privado, toca firmarlo por todas las partes y entregarlo en Hacienda junto con el modelo 600 (te lo darán en Hacienda, no preocuparse) bien completado. Si además el préstamo se destina a compra de vivienda, cosa de lo más habitual, ya solo queda ir devolviendo el préstamo para poder desgravarnos en la Declaración de la Renta (los beneficiarios) como si de cualquier otro tipo de préstamo hipotecario se tratara.

Las mejores ofertas en vivienda en la playa

Irse a vivir a la playa nunca fue más asequible que estos días. Pisos a precios irrisorios y desgravaciones fiscales que terminan el próximo 31 de diciembre.

Irse a vivir a la playa nunca fue más asequible que estos días. Pisos a precios irrisorios y desgravaciones fiscales que terminan el próximo 31 de diciembre.

Al término de 2012, como ya os venimos informando, se termina la posibilidad de desgravarnos por compra de vivienda habitual (o reforma de esa misma vivienda habitual) por lo que si estamos pensando en cambiar de casa, lo mejor es que lo hagamos en el próximo mes, o al menos que iniciemos los trámites de manera formal para poder acogernos a este importante ahorro en forma de impuestos.

En este sentido, la vivienda no habitual, es decir la típica vivienda a pie de playa o montaña para pasar lo fines de semana y los veranos, no entra en la desgravación, pero hay mucha gente que vive 365 días al año a pie de playa, y que por lo tanto lo que para tantos es segunda vivienda, para ellos es vivienda habitual. Y luego está el hacer uso de la ley en nuestro favor… Es decir, empadronarnos allí donde queremos tener esa vivienda playera para así aprovecharnos de desgravaciones de todo tipo y condición. Eso sí, en ese caso deberemos asegurarnos de que podemos justificar de algún modo (contratos de trabajo, facturas de luz o gas…) que vivimos en esa vivienda una larga temporada al año, lo suficiente para ser considerado vivienda habitual (lo de primera vivienda es más bien un apellido, lo importante es lo de habitual).

Si estamos en alguna de esas situaciones, lo mejor es echar un ojo a las viviendas que presentan los bancos en las playas del sur de España:

  • Descuentos del 70%: Solvia (Banco Sabadell) y su promoción Vereda Golf en Roquetas de Mar (Almería). Apartamentos de 2 dormitorios por menos de 60.000 euros.
  • BBVA y su promoción Costa Esuri en Ayamonte, con 60% de descuento para ofrecer dos baños, dos habitaciones y garage en 70 metros cuadrados por menos también de 60.000 euros.
  • Al 50% los pisos de lujo de Altamira Real Estate (banco Santander) en Marbella, con pisos que de estar casi a millón de euros paran a estar por 400-500.000 euros en la urbanización Embrujo de Banús. Oportunidad única, desde luego.

Son solo algunos ejemplos de una forma de bordear la legislación perfectamente legal siempre y cuando podamos demostrar que la que compremos sea nuestra vivienda habitual. Y sino, incluso sin desgravación puede ser una gran oportunidad.

Desgravación fiscal por reforma de vivienda habitual

Iniciar obras de mejora en casa antes de fin de año tiene premio en forma de desgravaciones fiscales. Y si además esas mejoras son energéticamente sostenibles, mejor que mejor.

Iniciar obras de mejora en casa antes de fin de año tiene premio en forma de desgravaciones fiscales. Y si además esas mejoras son energéticamente sostenibles, mejor que mejor.

A medida que se acerca el fin de año, debemos estar atentos a las novedades en materia de impuestos que traerá el nuevo ejercicio para no quedarnos atrás en cuanto a buenas noticias, y a la vez hacer lo que haya que hacer antes del 31 de diciembre para luego no llorar con la Declaración de la Renta. En este sentido, ya os hemos hablado de las mejores opciones en cuanto a planes de pensiones, esa desgravación típica tan interesante, pero hay otra de la que se habla menos y también hay que tener en cuenta antes del 31 de diciembre: la desgravación por reforma de vivienda habitual. Varias cosas a tener en cuenta:

  • A partir del 1 de enero, se acaba esta desgravación (junto con la de compra de vivienda habitual) por lo que mucha prisa si estamos en ello.
  • No es necesario que el préstamo sea hipotecario, también nos podemos desgravar por un préstamo personal siempre y cuando sea destinado a reforma de vivienda habitual (siempre habitual, por segunda residencia no podremos desgravarnos nada).
  • Límite máximo de deducción anual: 9.040 euros, 12.080 en el caso de reformas destinadas a adaptación de hogares para discapacidad reconocida de los habitantes de la casa.
  • No hay límite de renta para desgravación, da igual lo que cobremos.

Otra deducción, parecida pero diferente, es la de reforma para mejora energética de la vivenda, también vigente solo hasta el 31 de diciembre de este año:

  • Deducción de hasta el 20% de lo destinado a estas obras de mejora en eficiencia energética.
  • Límite máximo: 6.000 euros para los que cobren menos de 53.000 euros al año (rentas).
  • A partir de esa renta desciende el umbral máximo que podremos desgravarnos en función de lo que cobremos.

Hay que tener claro que ambas desgravaciones son imcompatibles. Por lo tanto, si vamos a hacer obras en casa que puedan ser consideradas de mejora energética, habrá que hacer cuentas y ver cuál de las dos desgravaciones nos sale más a cuenta. Pero, en todo caso, la reforma deberá estar iniciada (pagada o al menos contrato cerrado) antes de fin de año.

Nueva ley contra los desahucios, dación en pago y alquiler social

Los grandes partidos políticos españoles negocian a contrarreloj una nueva ley sobre desahucios que permita no dejar en la calle a los colectivos vulnerables.

Los grandes partidos políticos españoles negocian a contrarreloj una nueva ley sobre desahucios que permita no dejar en la calle a los colectivos vulnerables.

Uno de los grandes dramas que nos deja esta crisis es la gente sin casa. No porque no la tengan, sino porque los bancos se la quedan aunque los propietarios ya hayan pagado la mitad. PSOE y PP, prácticamente la totalidad del Congreso de los Diputados, llevan días reunidos ‘de urgencia’ para sacar adelante una ley que paralice los desahucios en caso de situación desesperada del dueño. No se trata de que no haya que pagar las hipotecas pedidas en la época de vacas gordas, sino de buscar soluciones humanitarias para personas que no tienen más salida que seguir en su casa. Ya ha quedado claro que con el actual código voluntario de buenas prácticas para la banca no arreglamos nada.

Bien a través de un Real Decreto Ley (sin pasar por el Congreso, simplemente el Gobienro lo aprueba en Consejo de Ministros y se publica directamente en BOE) o un Proyecto de Ley con el trámite de urgencia (sí pasa por el Parlamento pero solo para darle retoques en comisiones, no se debate en pleno ni se vota por todas las fuerzas políticas), la idea es que en las próximas semans, mejor si es en los próximos días, entre en vigor una ley que paralice los deshaucios hasta que, caso por caso, haya una sentencia firme acorde con la nueva normativa. Esta nueva normativa supondría paralizar sine die las ejecuciones inmobiliarias (el deshacio de toda la vida) en el caso siempre de primeras viviendas, cuando los propietarios estuvieran en paro y tuvieran hijos. Es lo que se llaman deshaucios de extrema necesidad, y la idea inicial es que se paralicen desde ya y hasta dentro de dos años, una especie de moratoria para poder remodelar toda ley que toque este asunto.

Para ello, en España nos fijaríamos, copiaríamos casi, la legislación sueca o francesa, que tratan estas cuestiones como una quiebra empresarial. Cuando una compañía se declara en bancarrota, se abre lo que toda la vida se ha llamado proceso concursal o concurso de acreedores, en el que los distintos acreedores van reclamando sus cantidades y se va pagando acorde a las posibilidades. En este caso sería la familia la que quebraría, y los bancos sus acreedores. En los casos de entidades financieras saneadas con dinero público, estarían obligadas a aplicar la lógica concursal a la familia, permitiendo el deshaucio solo en caso de que a esa familia le quede una segunda oportunidad, o en caso contrario aplicando la dación en pago total y/o negociando alquileres sociales, de esos en los que la cuota se adecúa en cada momento a la situación el inquilino. Queda por ver qué se puede hacer en el caso de entidades que no hayan sido ayudadas por el Estado…